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¿Y si desmontamos los roles tradicionales de la seducción?

Los roles tradicionales de la seducción han sido perpetuados a lo largo de la historia por la cultura. El cine, la literatura, la publicidad o incluso la música nos han llenado la cabeza de ideas de cómo debe ser una relación. O sea, las historias en las que una princesa está en apuros y debe esperar a que el príncipe acuda en su ayuda lo único que nos están diciendo es:

a) Que la mujer necesita un hombre para su salvación.

b) Que es el hombre el que debe acudir a rescatarla (y no al revés).

Aplicar la perspectiva de género a las relaciones románticas es necesario también en el camino hacia una sociedad más igualitaria. Y no, el hecho de que una mujer se arrodille a pedir matrimonio al hombre no la hace ni menos mujer ni menos femenina.

No hace falta ser hombre o mujer para tener un rol determinado en la relación. Lo ÚNICO que hace falta es que haya amor, respeto y que cada uno se sienta cómodo adoptando el rol o comportamiento que le venga en gana. Vamos a dejar una lista de cómo podríamos empezar a aniquilar los roles de seducción en las relaciones románticas. ¿Los machacamos juntos?

Cuando la cuenta se divide. Sería un buen momento para enterrar eso de “eres el hombre, y por eso te toca invitar a ti”, porque así lo único que hacemos es perpetuar la superioridad económica del hombre.

Cuando la mujer no espera a que el tío le proponga una cita. El hombre propone y la mujer ¡también!

Cuando la que toma la iniciativa es la mujer. En el amor, en el sexo y en la vida dar el primer paso sienta maravillosamente bien.

Cuando el que necesita protección y llorar a lágrima viva sobre el hombro de su pareja es el hombre. Llorar y ponerse sensible no es cosa de las mujeres unos días al mes. A más de un hombre le viene bien esta liberación.

Cuando la que pide matrimonio es ella. ¿Cuándo se nos meterá esto en la cabeza? Sabemos que de toda la lista lo que más raro suena es esto. En un sondeo de Associated Press, solo en el 5% de los matrimonios heterosexuales la mujer había sido la que había hecho la proposición de matrimonio. Increíble.

Cuando las flores, bombones y regalos románticos no son solo cosa de hombres. Recibir flores siempre está bien, sea cual sea tu género.

Luchemos juntos por hacer desaparecer todas las convenciones rancias que nos han impuesto. Luchemos por relaciones con más amor y menos estigmas.

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