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¿Por qué somos adictos a los ‘likes’?

Ser una persona activa en las redes sociales no es ni mejor ni peor, está bien siempre que no dominen tu vida y pongas unos límites. A todos nos gusta la validación, que la peña nos halague y nos diga lo buenxs que estamos y/o las cosas tan interesantes que decimos en Instagram. Pero, ¿qué pasa con los likes? ¿Por qué nos afecta tanto no conseguir un número decente de ‘me gusta’ en nuestras fotos? Es más, ¿de dónde viene esta obsesión por los likes?

La dopamina. YEAH. Ese estúpido y sensual neurotransmisor tiene parte de la culpa de que estemos malitos por los ‘me gusta’. Se ha demostrado que los avisos de notificación de un ‘like’ o un comentario provocan descargas de la hormona de la felicidad. Y bueno… Ya sabéis el resto. Cuanto más tenemos, más queremos.

Un estudio sobre redes sociales y autoestima de la Universidad de Rhode Island descubrió que las personas estudiadas cuya autoestima dependía de su popularidad en redes sociales, mostraron niveles más bajos de resiliencia y autocompasión, así como niveles más altos de estrés. Esto supone que las personas que tienen más dependencia de validación en Instagram ven más perjudicado su bienestar psicológico.

Entonces, ¿tenemos que renunciar a las redes sociales, volver al Nokia 3310 e irnos a la montaña? No, cari. No te pudiste pasar el juego de la serpiente hace quince años y no te lo pasarás ahora. Consume Instagram con LIBERTAD Y MODERACIÓN. Es decir, siempre que no te afecte a tu salud mental y no te desesperes por un like, everything under control.

Lo que tu sientes se llama obsesión

Toca hacer un poco de terapia y autocrítica. Las redes sociales están hechas con una UX (user experience o experiencia de usuario en español) que hace que queramos quedarnos más tiempo en ellas y nos lluevan los likes. Todo está pensado. Estas señales te ayudarán a descubrir si eres un pelín adicto y has caído en las fauces Instagram:

- Érase una persona a un móvil pegada. Tus amigos aún no saben cómo es posible que todavía no os hayáis fusionado.

- Vigilas constantemente tu número de seguidores. ¿Quién ha osado a dejar de seguirme?

- Cuando compartes una foto, estás atento a que suban los likes. ¡Con uno más llego a 100! Vamos, ¡no os cuesta tanto malditos followers!

- Eres de los que subes unas 500 InstaStories al día. Felicidades, tienes un filtro de Stories para cada situación.

- Te has planteado sacarte un dinerillo como influencer. ¿Y quién no? Esa gente vive muy bien.

¿Quién controla a quién?

¡Que no panda el cúnico! Hay algunas pautas que puedes seguir y comenzar a tener una relación más “sana” con las redes sociales. Sigue nuestros consejos para desengancharte de Instagram si sientes que pasas demasiado tiempo en las redes sociales y la procrastinación está te está empezando a pasar factura.

- Usa el límite de minutos de Instagram para que te salte una alarma cada vez que superas el tiempo que hayas decidido pasar diariamente. ¡Y cúmplelo a rajatabla!

- Siéntete como James Bond y píllate una caja fuerte con temporizador. Si tienes que currar o estudiar y no eres capaz de soltar el móvil, este artilugio te ayudará a controlarte. ¡Procura reprimir tus ganas de ponerle una bomba!

- Desinstala la app del móvil y entra solo desde el ordenador. Pasarás menos tiempo en Instagram solo por la pereza que da encender el ordenador.

- En situaciones desesperadas, medidas desesperadas. Prueba a desactivar tu cuenta por un tiempo (una semana o un mes, ya depende de tu nivel de enganchado) y comprueba cómo te vas sintiendo durante esos días.

No podemos abandonar el mundo digital de buenas a primeras, pero está bien saber que tenemos el control. Necesitamos las redes para entretenernos y sentirnos conectados e informados. Pero recuerda esto: no necesitas Instagram para sentite más querido/valorado. El amor propio y el de los que te quieren va más allá de los likes. ¡Recuérdalo!

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