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Pero vamos a ver, ¿qué es el tantra?

Mucho se ha hablado sobre el tantra y, en mi opinión, se ha hecho fatal. Cada vez que saco el tema siempre hay alguien que dice lo siguiente: “Pero, ¿eso es lo de eyacular para adentro?” o “¡Ah, sí! Lo de follar sin meterla”. La falta de educación sexual ha hecho tanto daño que ha acabado tergiversando filosofías como el tantra.

Sí, el tantra es una filosofía, un pensamiento. Una corriente muy alejada de la genitalidad y de la sexualidad convencionales. Se desconocen los inicios, pero los primeros indicios de su existencia aparecen en la India y se sabe que estas enseñanzas viajaron al Tíbet y la China. Los textos más antiguos del tantra datan del siglo VII.

Existen tres tipos de tantra:

  • 1. Tantra blanco. Trata prácticas enfocadas en uno misma y en la meditación.

  • 2. Tantra negro. Utiliza magia sexual en sus rituales, es decir, usa la energía oscura para despertar.

  • 3. Tantra rojo. Tiene presencia de prácticas sexuales opcionales como un recurso hacia la autoexploración y la meditación. Se trabaja con la presencia y los sentidos. Este es el más conocido en Occidente.

Una de las bases principales del tantra es el equilibrio de dos polaridades: Shakti y Shiva. No son polaridades de género y no tienen mucho que ver con la genitalidad; son energías. Shakti es la energía femenina y Shiva es la energía masculina. Ambas están presentes en todas las personas, pero en diferente medida. Es una lucha de las polaridades para encontrar el equilibrio interior. Shiva es el principio masculino y expresa consciencia y percatación. Es la parte más física. Shakti es el principio femenino y es la energía y la intuición. Está más relacionada con la parte emocional.

Dentro del tantra la vulva recibe el nombre de «yoni» y el pene, de «lingam». Por lo tanto, dentro de la filosofía, cuando se habla de la genitalidad, se hace referencia al nombre en sánscrito.

Una filosofía matriarcal centrada en la mujer

El tantra es una práctica muy matriarcal y se centra mucho en Shakti o la energía femenina como principal causante de la elevación de la energía sexual y del orgasmo. Son las mujeres las que dirigen el acto y las que transforman la energía guiando a Shiva al éxtasis corporal o genital.

También trabaja con la materialización del deseo. Es importante tener consciencia del cuerpo: olerlo, saborearlo y captar su naturalidad. Nos ayuda a jugar con los sentidos dentro del tantra. Así ahondamos en nosotras mismas y es a través de las descargas eléctricas de los orgasmos cuando se consigue un estado meditativo o el trance. Un trance que nos ayuda a sumergirnos en nuestro subconsciente.

Cuando hablamos de elevar la energía nos referimos a la energía Kundalini. Quizás te suene, puesto que está presente en muchas prácticas cada vez más convencionales como la meditación o el yoga. La energía Kundalini es una serpiente que dormita en nuestro primer chakra, que está situado en la zona genital, representa la raíz y es el más terrenal y físico de los siete. Cuando despertamos esa serpiente o esa energía, esta es capaz de recorrer toda la columna vertebral, pasando por todos nuestros chakras internos hasta el séptimo.

¿Cómo es una sesión de tantra?

¿Qué es esta energía en realidad? Dicen que es el poder de la consciencia. Su elevación se puede conseguir mediante varios ejercicios. Las formas que más se suelen utilizar son la respiración o la danza. La técnica de respiración se denomina pranayama  y se realiza desde el diafragma. Cuando respiramos, la barriga sale hacia fuera. Cuando espiramos, la barriga se mete hacia dentro. Se hacen quince repeticiones, las primeras cinco serán calmadas y, a partir de ahí, aumentamos la velocidad y la intensidad, llegando a espirar e inspirar muy rápidamente.

A continuación podemos empezar con los masajes y caricias, cuya finalidad es llevarte a un estado de catarsis que te conecta con tu espiritualidad. Desnúdate y túmbate en la cama, boca arriba. La persona que sea Shiva inicia un masaje por todo tu cuerpo, sin prisa. Se basa en la bioelectricidad corporal, es decir, tocar con la yema de los dedos todo el cuerpo y ofrecer una sensación de cosquilleo. Se inicia desde los pies y se sube por las piernas hasta el pecho. Luego se empieza a masajear con las manos, poniendo más énfasis en las zonas internas del muslo, el pecho o los pies. En este punto te recomiendo que utilices aceite de masajes con diferentes aromas para potenciar un trabajo sensorial.

Los movimientos pueden ser suaves al principio e ir aumentando la presión y velocidad conforme aumente la excitación de Shakti. Poco a poco se acerca a la zona genital acariciándola por fuera (ingles, monte de Venus, abdomen) y bajando hasta el clítoris y labios menores. Las caricias con la mano se pueden hacer con los dedos o con la palma, ofreciendo movimientos circulares justamente encima del clítoris. ¡Recurrir a un vibrador para una mayor intensidad es un punto a favor!

Cuando Shakti esté muy excitada se puede penetrar. Lo ideal es acompasar la respiración y dejarse llevar, dando prioridad al placer femenino para que eleve el placer masculino. El orgasmo que podemos experimentar puede ser genital o incluso corporal, es decir, sentir cómo la energía Kundalini recorre todos los chakras hasta llegar al séptimo. Existen muchos ejercicios tántricos específicos para trabajar diferentes meditaciones, energías, sanaciones e incluso traumas sexuales que hemos interiorizado.

Si quieres profundizar en la temática te recomiendo que, más allá de leer libros como Tantra, de Shashi Solluna, o El libro del sexo, de Osho, recurras a talleres y cursos guiados por maestros/as del tantra. ¡De la teoría a la práctica hay una diferencia abismal!

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