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Las Red Flags, tus nuevas aliadas contra la toxicidad

No pasar, peligro, alerta, prohibición, amenaza, expulsión directa,... Sea donde sea que veamos una señal roja, es muy probable que esta no anuncie buenas noticias. Seguramente hayas oído hablar de la expresión "red flag" en las últimas semanas; las redes están atestadas de esta nueva moda y todo el mundo habla de ello, pero te aseguramos que está muy lejos de ser un cliché pasajero.

¿Qué son las red flags?

Poner límites en las relaciones puede ser realmente complicado, especialmente si estamos comenzando con alguien. Tendemos a quedarnos solo con lo positivo y a obviar aquellos pequeños detalles que no nos cuadran, pero que a la larga acaban siendo una auténtica carga. Ya sabes de qué te hablo, ¿verdad?

Ante la ingenuidad y la apabullante ola de optimismo que nos asalta al conocer a alguien nuevo, el concepto de las red flags surge como medida protectora para establecer límites sanos y detectar conductas tóxicas que, bien sean sutiles, bien sean evidentes, nos indiquen cuándo debemos alejarnos de una persona. Poner el foco en todo aquello que ya no estamos dispuestas a soportar es un ejercicio de autocuidado, es el antídoto contra la pasividad, la conformidad, la paciencia infinita y la peligrosa resiliencia.

Allá donde ubiques tus límites, coloca una red flag. Si alguien se pasa de la raya o hace algún gesto o comentario que crees que puede derivar en una conducta nociva a corto, medio o largo plazo, ya sabes que es aquí donde toca poner punto y final. La experiencia te dice que hay caminos que es mejor no volver a transitar, así que presta atención a tus propias alertas.

¿En qué situación se da una red flag?

No hay un único momento de la relación en la que debas empezar o dejar de establecer red flags. Estas se pueden dar en diferentes ambientes y momentos de tu vida y de tus relaciones. Te ponemos algunos ejemplos:

CUANDO OS ESTÁIS CONOCIENDO

Habla pestes de sus ex, o lo que es lo mismo: todas están locas y es incapaz de referirse a ellas con respeto.

- Trae a la primera cita sus traumas emocionales y te los endiña. Su mejor carta de presentación es que todo le sale mal.

- Es altivo y poco respetuoso con el camarero o cualquier trabajador que os atienda.

- Aún tiene a su ex en la cabeza, no se ha hecho cargo de sus asuntos amorosos.

- No para de consultar el móvil durante la cita.

- Solo habla de sí mismo y apenas se interesa por conocerte mejor.

- Anuncia sin ningún tipo de problema que es celoso.

EN UNA RELACIÓN

- No le gusta casi ninguno de tus amigos o desconfía de ellos.

- Siempre quiere saber qué haces, con quién y dónde.

- Critica, destruye, o simplemente no te apoya en aquello que es importante para ti.

- No es consecuente con sus acciones y raramente pide disculpas.

- Sobrepasa límites previamente acordados. Es decir, insiste sobre temas que ya habéis consensuado e incluso los lleva a cabo sin previo aviso.

EN PÚBLICO

- Te riñe o te deja en evidencia delante de otras personas.

- Cuando te encuentras en una situación incómoda o violenta con otra gente, no interviene y te deja sola ante el conflicto.

- Te suelta pullitas.

- Cuenta intimidades tuyas o de vuestra relación que habíais pactado no explicar.

DURANTE LAS RELACIONES SEXUALES

- Es susceptible ante tus opiniones y peticiones. Todo debe hacerse a su manera porque de lo contrario se siente ofendido y humillado..

- Raramente quiere utilizar medidas de protección.

- Insiste en llegar más allá aunque a ti no te apetezca demasiado.

- Cree que eres rara porque no consigues llegar al orgasmo.

- No existe un punto medio en el que cada uno tiene su momento. Prima siempre su sexualidad

Ahora que sabes lo que es una red flag, abandérate y establece tus límites a tiempo. Protegerte desde el inicio es la forma más sana y sincera de cuidarte y de relacionarte con las demás personas.

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