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La nueva masculinidad y las relaciones amorosas

En tiempos de feminismo y de nueva masculinidad, el casposillo concepto de hombría (llámalo verraco, tío varonil, o macho ibérico de toda la vida) ha quedado obsoleto. ¡Aleluya!

Ni falta hace mencionar el largo recorrido que aún queda por delante, pero mientras la masculinidad hegemónica sigue aferrándose con uñas y dientes a sus privilegios, la toma de conciencia de una sociedad cada vez más abierta e igualitaria hace que la masculinidad tradicional tenga los días contados. Tic-tac, tic-tac, tic-tac…

Si la idea de deconstruir tu hombría te agobia y te parece un ataque hacia tu persona, no te preocupes, a continuación te explicamos por qué este cambio de mentalidad supone una gran ventaja para ti y, por supuesto, para las personas que te rodean.

¿Qué es la nueva masculinidad?

El concepto de nueva masculinidad surge como alternativa a las limitaciones que plantea la idea clásica del buen varón, es decir, del tipo duro, firme, protector y siempre seguro de sí mismo. ¿Acaso conocemos a algún chico que sea completamente así? Psssssss NO.

Además de ser un planteamiento irreal y discriminatorio, no contempla, ni de largo, la realidad plural de las identidades masculinas. ¡Con lo que mola un tío que ríe, llora, ama y se entrega libremente sin la presión de tener que cumplir el rol del machito encorsetado!

Aquí es donde entra la nueva masculinidad para destensar los estereotipos de género y animar a los chicos a reflexionar acerca de si el bienestar se alcanza siguiendo el rol de la masculinidad hegemónica o si es más enriquecedor investigar otras formas auténticas de ser y de actuar.

Piensa que el tío feo, fuerte y formal que presumía de pelear en las canciones de Loquillo era el mismo que terminaba llorando en el Cadillac solitario, ¡así que allá cada uno con sus propias conclusiones!

El fin de la masculinidad tóxica en las relaciones amorosas

Lo siento, chicos, pero el rollo del tío malote ya no funciona. En serio, ni a las mujeres les gustan los tipos duros ni necesitan un novio que ejerza de padre protector.

La nueva masculinidad anima a los hombres a explorar sus flaquezas y vulnerabilidades en favor de la construcción de vínculos más sinceros e igualitarios dentro de las relaciones sentimentales. ¿Pero en qué consisten estos cambios?

  1. 1. La afectividad también es masculina, Y NOS ENCANTA

El yo emocional está dentro de las personas 24/7. Ante esta evidencia, castrar los sentimientos, no llorar cuando apetece, o dárselas de machito estando realmente acojonado no sirve para otra cosa que para sufrir y para aislarse cada vez más del entorno. En definitiva, hacerse el duro puede doler, y mucho. Consejo: atreverse a sentir y a expresar esas emociones es la decisión más liberadora que puedes echarte a la cara. ¡Procura hacerlo todo el tiempo!

En el ámbito de la pareja, dejar aflorar los sentimientos ubica en un plano de igualdad y corresponsabilidad emocional a ambos miembros: la cosa ya no va de roles de género sino de adultos funcionales responsablemente afectivos. Expresar las dudas y preocupaciones invita a la comunicación abierta (fundamental en una relación sana) y nos permite resolver conflictos a tiempo.

  1. 2. ¿Prejuicios a estas alturas?

La carga negativa de la masculinidad más tóxica (enfados violentos, elevado tono de voz, comunicación corporal intimidatoria, actitud inaccesible, etc.) ha convertido las muestras de flaqueza y debilidad en motivo de humillación para muchos hombres. Dicho rápido y mal: eso de ser blandengue es cosa de homosexuales y de mujeres (WTF). ¿Tiene sentido asociar la sensibilidad a determinadas personas cuando sabemos que se trata de una condición universal?

La nueva masculinidad viene a reivindicar los comportamientos atentos, cariñosos y sensibles para liberar al hombre de la vergüenza tradicionalmente asociada. Y recuerda que la sensibilidad da paso a la empatía, una cualidad indispensable para gestionar las relaciones de pareja y trabajar la corresponsabilidad en términos de atención y de cuidado. Hablando en plata: ser atento y empático no te convierte en gay, sino en buena persona :)

  1. 3. Sexualidad curiosa y generosa

Amigues, se viene EL TEMA.

Seas Millennial o fruto de la Generación Z, probablemente el porno haya marcado por completo tu imaginario sexual. El falocentrismo de las relaciones que has visto en pantalla puede ser real, sí, pero representa solo una milésima parte del universo de juegos y placeres que puede ofrecernos nuestra sexualidad. ¿Acaso vas a perdértelos?

La masculinidad tradicional tiende a ser egoísta (prioriza el placer masculino por encima del femenino), mecánica y poco imaginativa. ¡Lo siento, chicos! Romper con los moldes hegemónicos significa abrir la veda a una sexualidad más completa, respetuosa, curiosa, entregada y, por supuesto, placentera para cuantos integrantes haya en la sala. ¡¡¡Mmmmm!!!

Tan importante es priorizar nuestro placer y bienestar como el de nuestra pareja. Presta atención, pregunta, investiga y no dejes de tener conversaciones abiertas y sinceras en torno a vuestra sexualidad. Todos tenemos mucho que aprender, ¡y eso es muy emocionante!

Sabemos que el ejercicio de deconstruir la figura del tipo duro no siempre es fácil. Los hombres que se animan a dar el paso pueden sentirse expuestos y cuestionados, pero deben saber que el hecho de renunciar a ciertos privilegios y exponerse a las inseguridades es lo que los convierte realmente en valientes.

La definición de lo que significa ser mujer u hombre se define culturalmente, nada te ata a ello, así que si la coraza de macho alfa te pesa, ¡simplemente quítatela!

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