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La masturbación femenina

Nos llevan diciendo que no nos toquemos desde que somos pequeñas. Nuestros padres nos apartaban las manos, nos negaban la autoexploración. Y eso, desgraciadamente, se ha ido perpetuando a lo largo de los años. Hasta que te haces adulta y te planteas qué coño hay ahí abajo. Cuando lo descubres… te cambia la vida.

La masturbación es una forma de autoconocimiento y de exploración personal. Es el mejor método para indagar en ti y descubrir qué te gusta (y qué no). De ese modo, cuando el día de mañana ese chulazo te toque tu tesoro más preciado, podrás decir exactamente dónde y cómo. Masturbarte alivia el estrés, aporta felicidad y te hace amarte hasta límites insospechados. ¿Por qué íbamos a evitar tocarnos? ¡Ni de broma!

Aunque también puede ser el recurso infalible para calentar el ambiente y que tus bragas acaben en Hong Kong. El problema es que, como seguramente sepas, muchos se piensan que están activando una bomba nuclear y te tocan el clítoris con toda su fuerza. Y eso es de las peores cosas que te pueden pasar. Tampoco podemos culpar a nadie. La pornografía ha mostrado exactamente eso, mujeres gimiendo como locas mientras le daban palmaditas en el coño. Y nadie nos ha educado en sexualidad.

Técnicas para masturbarte

Muchas veces nos masturbamos rápido sin tener demasiado presente nuestro placer. Otras, nos ponemos esa peli porno o leemos ese relato tan fantástico que nos moja como si fuese el río Nilo. Y lo mejor son aquellas que preparamos la habitación con incienso, nuestras canciones favoritas de Massive Attack y cogemos ese maravilloso vibrador (o el Dios de los juguetes: el succionador de clítoris). Ese momento, amiga, te devuelve la fe en la vida. Si nunca has probado esto, ¡ya estás tardando!

Existen muchas formas de masturbarte. Puedes probar de poner tus dedos encima del clítoris y hacer movimientos circulares, verticales u horizontales. Otra forma de hacerlo es poner tu clítoris entre el dedo corazón e índice y subir y bajar el prepucio. También puedes probar elementos caseros que son la bomba. La alcachofa de la ducha es uno de mis favoritos. Sí, para mí una ferretería es un sex shop. Los ideales son aquellos elementos que puedes controlar la presión y los chorritos. Es tan sencillo como estimular tu clítoris con el agua. Ecológico no es, la verdad. Pero placentero, mucho.

Si te encanta experimentar puedes probar las verduras y frutas, eso sí, siempre con preservativo. Introduce aquella que más te guste y ¡dale alegría a tu cuerpo, Macarena! Restregar tu clítoris por la almohada, utilizar tu cepillo eléctrico como vibrador o convertir tu móvil en un auténtico juguete erótico gracias a las tantas apps que encontrarás (donde puedes controlar la vibración). Lo más importante es dejarse llevar y explorar. No tengas miedo :) Ayúdate de juguetes eróticos para llegar al orgasmo. Existen muchísimos, dependiendo si eres una persona clitoriana o prefieres la estimulación vaginal. En mi caso te recomiendo un succionador de clítoris. Es una de las maravillas del mundo, en serio. He descubierto que soy eyaculadora precoz con él. Y también me ha robado los mejores orgasmos. Diversión garantizada, querida.

Es hora de masturbar a los demás

Cuando masturbas a otra persona debes tener presente lo que le gusta. Hay clítoris o glandes más sensibles que otros. ¡Pregunta si lo estás haciendo bien! Recuerda que el clítoris es delicado así que no presiones demasiado y ve aumentando el ritmo a medida que avanza la excitación. Mete un dedito, saca los fluidos y lubrica toda la zona. Toca los labios menores y mayores y, en definitiva, lee el cuerpo de la persona y lo que te pide.

Si es un pene lo que tienes delante debes tener en cuenta que el 83% de la sensibilidad se encuentra en el glande y el prepucio. Cuando masturbes céntrate en la parte superior. No te olvides del escroto, la bolsa que almacena los testículos, ya que es muy sensible y placentero. Hazlo con sumo cuidado, ¡no presiones o harás mucho daño! Un truco infalible en la masturbación de penes es estimular el punto P al mismo tiempo que realizas una paja. El punto P se encuentra en la zona anal y es equiparable al placer que se experimenta cuando te tocan el punto G. Vamos, una locura.

Experimenta, explora, toca y diviértete. Utiliza la masturbación para amarte a ti misma o para calentar el ambiente con una o varias personas. Y, sobre todo, no tengas asco ni miedo. Tu coño es tuyo, ¡aprovéchalo!

Seal of Approval de Mamá Casquet.

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