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El poliamor, ese gran misterio

El poliamor está de moda. Cada vez hay más personas que se lanzan a esta aventura sin saber muy bien dónde se están metiendo (y sin tener ninguna información al respecto). Parece la solución a todo. Si tu relación va mal, ¡ábrela! Si ya no sientes deseo sexual, ¡fóllate a otros! Y de ese modo, más que un remedio, encontramos un problema.

Lo primero que debemos tener presente es que el poliamor es un modelo relacional igual de válido que la monogamia. Se trata de una relación de no exclusividad ni sexual ni afectiva donde debe existir pleno consenso y conocimiento de todas las partes. Esto significa que todo el mundo debe saber tu situación y ser conocedor de tus parejas o amantes. Se ha descrito como la no monogamia ética y responsable, y en mi caso personal, no comprendo un poliamor sin una responsabilidad afectiva.

LA RESPONSABILIDAD AFECTIVA ES UN MUST

Seguro que te has perdido un poco entre tanta palabreja. No te preocupes. La más importante es “responsabilidad afectiva”. Esto es algo que a muchos poliamorosos se les olvida y para mí es la clave de toda relación. Ser conscientes de que las personas tienen sentimientos y requieren de nuestro tiempo y cuidado hace que se limite el número de relaciones que puedas tener. Porque a no ser que tengas un negocio multimillonario que te dé dinero sin mover el culo, la gran mayoría de seres humanos tenemos que trabajar. Y eso limita el tiempo. De nada sirve presumir de tus cinco relaciones si no puedes cuidar a ninguna (y encima, estás haciendo daño). Por lo tanto, menos es más. Mantén un número limitado que puedas cuidar y, en caso de no poder hacerlo, comunícalo. Siempre.

Esto me lleva a otro concepto básico: la comunicación. En el poliamor es vital una buena comunicación que nos ayude a entender y expresar todo lo que sentimos. Saber cómo se siente nuestra pareja, comunicar nuestras intenciones o acciones y un largo etcétera. La comunicación es imprescindible en cualquier relación en realidad, pero a veces, se nos olvida un poquito.

¿Y LOS CELOS?

A través de la comunicación también se facilita la gestión emocional. Porque si en algún momento has creído que los poliamorosos no tenemos celos… vas mal encaminada. No somos robots, ¡somos personas! Y como tal, sentimos muchas emociones cuando nuestra(s) pareja(s) están enamorados o mantienen relaciones sexuales con otras personas. La gestión emocional es la herramienta clave para conocerte a ti misma y especialmente aprender a identificar cómo te sientes, por qué y qué hacer para cambiar ese sentimiento o emoción. Existen libros como El libro de los celos de Kathy Labriola con ejercicios prácticos para aprender a gestionar los celos.

Ni todos los poliamorosos somos iguales ni el poliamor se vive igual. Existen personas que priman por encima de todo su libertad individual y existen otras que les importa más la libertad colectiva, es decir, limitar sus acciones para evitar herir o dificultar la gestión emocional del otro. También existen personas que mantienen una relación principal con quien comparten más tiempo, gestionan un hogar o una unidad familiar; y el resto de sus vínculos están por debajo. Esto se llama poliamor jerárquico. Existe por supuesto, la no jerarquía pero aún se mantiene el etiquetado de las relaciones (follamigo, romántica, pareja, amistad…). Y finalmente encontramos la anarquía relacional donde no existe ni jerarquía ni etiquetas, donde se entiende que la suma de una persona y otra aporta un resultado único. Por lo tanto, no se diferencia entre amistad o pareja, creando así nuevos conceptos relacionales.

QUIZÁS EL POLIAMOR ES PARA TI

Ser poliamoroso no es algo que venga de la noche a la mañana. Quizás siempre ha estado ahí y nunca te diste cuenta. Hay algunos signos que te pueden ayudar como sentir agobio y/o ansiedad en una relación monógama, pensar en aquellas experiencias que estás dejando de vivir por tener pareja o tener relaciones cortas pero muy seguidas (algo conocido como “monogamia en serie”).

A mí personalmente me cuesta entender que el inicio de una relación pueda suponer la limitación sexual y afectiva de mi pareja (y la mía, claro). Por eso prefiero el amor libre. Aunque una cosa no es mejor que la otra, ni más moderna. Lo más importante es conocer qué se adapta mejor a tus creencias y fluir en cada momento. Tal vez ahora te funcione mejor un modelo y al cabo de unos años, otro. ¡Y es genial! Somos seres que evolucionamos, no lo olvides.

Finalmente, si quieres conocer más sobre el poliamor, te recomiendo lecturas como Opening Up de Tristan Taormino o Ética Promiscua de Dossie Easton y Janet Hardy. También encontrarás grupos en Facebook donde poder filosofar o conocer un poco más este modelo. Ve poco a poco, no te presiones y sobre todo disfruta del viaje que supone el poliamor.

Seal of Approval de Mamá Casquet.

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