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Demisexualidad: cuando la atracción depende del amor

El acrónimo LGTBQIA+ sigue creciendo: como mínimo existen diez tipos de orientaciones sexuales diferentes. Hay una razón para este crecimiento exponencial, y es que se está descubriendo cada vez más la fluidez de la sexualidad y su complejidad. Poco a poco se está dando más visibilidad a colectivos que han sido ignorados por las teorías de género.

Es bastante habitual hablar de diferentes tipos de orientaciones sexuales, pero sí que es cierto que no todas se visibilizan como debiera. Una de estas orientaciones de las que no se habla demasiado es la demisexualidad: la orientación sexual en la que la atracción física solo viene dada por un fuerte vínculo emocional.

Parece una broma, lo sabemos. En los tiempos que corren, con tanta app de ligoteo y tanto amor libre, ya no es extraño conocer a alguien y, si hay feeling, tener sexo en la primera o segunda cita. Sí, sí, nos encanta decir eso de “el sexo se disfruta más cuando hay amor” o “hay que follarse a las mentes”.

Sin embargo, en la práctica, como personas liberales que somos, la atracción sexual no depende tanto de trabajar una conexión. A un demisexual ni se le pasa por la cabeza irse a la cama con cualquier persona si no existe una emoción, un sentimiento que se ha labrado con el tiempo.

¿Qué es la demisexualidad?

El término “demisexualidad” viene del sufijo demi-, que en inglés significa “a medias”. Los demisexuales no se consideran ni homosexuales, ni heterosexuales, ni bisexuales. Pueden sentirse atraídos sexualmente por cualquier ser humano, al igual que los pansexuales. Pero lo que les diferencia de estos últimos es que necesitan que haya amor para que el ambiente se caldee.

Existe una atracción sexual primaria, que consiste en sentirnos atraídos por otras personas por razones fisiológicas como su físico o su olor. También existe una atracción sexual secundaria, que va más allá: es la atracción que solo se da si ha habido una conexión previa. Esta última es la única forma de atracción que puede llegar a experimentar un demisexual.

Al contrario de lo que mucha gente piensa, los demisexuales no eligen serlo, sino que es innato: a la hora de tener relaciones sexuales, si no hay un fuerte vínculo emocional, los demisexuales pueden sentirse muy incómodos e incluso llegan a pasarlo realmente mal. Algunos demisexuales pasan mucho tiempo sin saber que lo son, por lo que se encuentran confundidos en el mundo de las relaciones. Muchas veces pueden llegar a pensar que son asexuales.

Como era de esperar, la libido de las personas demisexuales no está demasiado despierta, por lo que el sexo no es una prioridad en sus vidas. Por el contrario, hasta que no se establezca un vínculo profundo, el deseo sexual está dormido. Por tanto, sin confianza ni amor no hay forma de subirle la temperatura a un demisexual.

Claves para identificar a un demisexual

1. No conciben el amor a primera vista. Esa “química” o “flechazo” no existe para ellos.

2. Los demisexuales son el estandarte de esa frase que estamos hartos de oír: “La belleza está en el interior”.

3. Suelen necesitar más tiempo para sentirse cómodos. Un demisexual llega a disfrutar plenamente de las relaciones sexuales, sí. Pero va a necesitar más de un “Netflix&Chill” para que esto ocurra.

4. Una persona demisexual puede llegar a tener relaciones de pareja complicadas, ya que no disfrutarán en el sexo al 100% hasta que no haya un gran amor.

5. Encontrar una pareja estable puede ser una tarea difícil para los demisexuales, siempre dependiendo de cómo decidan estos vivir su sexualidad.

A lo largo y ancho de nuestro planeta, hay infinitas formas de amar, donde cada ser humano encuentra su único y genuino modo de vivir su vida amorosa y su sexualidad. Es importante conocer y aceptar las diferentes formas de sentir y expresar el amor, ya que esta aceptación será la llave hacia un mundo más libre e igualitario.

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