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Cuestiones amorosas y políticas, ¿sí o no?

Hay una cita atribuida a Lenin que reza: “Si no te metes con la política, la política acabará metiéndose contigo”. Como si no fuera suficiente necesitar ser compatible con alguien en la cama, en los proyectos del futuro y en el signo del zodiaco. También tenemos que estar pendientes de qué papeleta pone en la urna para decidir si el crush merece o no la pena… Hoy venimos a hablaros de cuán buena idea es tener una pareja con una ideología política diferente. Uf, allá vamos.

Al loro con este tema… En la vida nos vamos encontrando con un montón de personas distintas y al final nuestro objetivo es siempre ENTENDERNOS (y lo que pueda surgir). Por eso, hemos decidido establecer una serie de premisas que nos ayudarán a determinar si es verdad eso de que los partidos opuestos se atraen o si es una idea más bien MEH tener una relación con alguien que vote a un partido político distinto.

1. ¿Puede triunfar una relación AMOROSA protagonizada por gente con distinta filosofía? Sí. (Y además creemos que puede ser algo muy enriquecedor)

2. ¿Se puede ser de izquierdas y tener un rollito con un militante del PP? Sí. (Esas camisas abiertas rollo Taburete son irresistibles. El jersey en los hombros ya es otra historia, pero siempre podemos arrancárselo…).

3. ¿Se puede votar a Ciudadanos y darse unos morreos con uno de Podemos? Sí. (Aunque para llegar al sexo duro habrá que hacerse #AUTÓNOMO).

4. ¿Puede tener alguien una relación DURADERA con alguien con quien ni siquiera se pone de acuerdo sobre la forma en que se ha de cortar un tomate?NO, NO y NO. O, al menos, nos parece tremendamente complicado. (Aunque mira, para gustos, los colores).

La ideología política no rompe una relación, la estupidez sí

Sí, somos conscientes que quieres saber de qué pie cojea el señor al que estás conociendo. A todo el mundo le gusta saber si el zagal el cuestión es miembro activo de las Juventudes, o si tiene una foto de Íñigo Errejón en la mesita de noche. El extremismo es algo chungo, venga de dónde venga.

Pero seamos sinceros: necesitamos que la persona que está a nuestra vera cada mañana sea comprensiva, respetuosa y que nuestro proyecto de vida sea común. La ideología política no tiene por qué convertirse en un obstáculo a la hora de crear una relación genuina y sana. Si de un día para otro te das cuenta que ya no aguantas que la persona con la que compartes tu vida no pueda perderse un solo mitin de Albert Rivera, quédate con esta preciosa palabra: DIVORCIO.

Hubo un tiempo no muy atrás, en el que en nuestro bello país España (bello pero corrupto) el divorcio estaba prohibido y esto suponía el auténtico horror para, sobre todo, nuestras mamás, hermanas, tías, cuñadas e hijas (aka #MUJERES). Además y, antes de que se nos olvide, que viva: el libre albedrío, el matrimonio civil y las parejas de hecho.

Volviendo a las premisas que nos planteábamos al principio del artículo –no te vayas por las ramas, chata– hemos llegado a la conclusión de que es difícil poder mantener una relación duradera del tipo familiar si algunas bases no se comparten, porque seguro que esas discrepancias iniciales van a traer consigo problemas de convivencia.

Es por eso que ahora te animamos a probar todo tipo de COSAS, de colores, de partidos políticos e ideologías con todo tipo de PERSONAS. PERO PÓNTELO, PÓNSELO, SIEMPRE.

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